once meses de reflexionar colgado bocabajo en mi ataúd, basta con asomar un poco el ojo para ver lo poco que cambian las cosas: llega el verano, la lozana juventud enseña sus carnes prietas, el personal sestea con el soniquete del Tour de Francia y los sanfermines, la decrépita senectud enseña sus carnes flácidas, los macabros pelotudos que nos gobiernan siguen descojonándose de nosotros y los privilegiados que pueden salen por patas de esta pocilga que tenemos por país. Lo de siempre, vaya. Por suerte, Balterius '98 se mantiene firme, incólume
once meses de reflexionar colgado bocabajo en mi ataúd, basta con asomar un poco el ojo para ver lo poco que cambian las cosas: llega el verano, la lozana juventud enseña sus carnes prietas, el personal sestea con el soniquete del Tour de Francia y los sanfermines, la decrépita senectud enseña sus carnes flácidas, los macabros pelotudos que nos gobiernan siguen descojonándose de nosotros y los privilegiados que pueden salen por patas de esta pocilga que tenemos por país. Lo de siempre, vaya. Por suerte, Balterius '98 se mantiene firme, incólume
once meses de reflexionar colgado bocabajo en mi ataúd, basta con asomar un poco el ojo para ver lo poco que cambian las cosas: llega el verano, la lozana juventud enseña sus carnes prietas, el personal sestea con el soniquete del Tour de Francia y los sanfermines, la decrépita senectud enseña sus carnes flácidas, los macabros pelotudos que nos gobiernan siguen descojonándose de nosotros y los privilegiados que pueden salen por patas de esta pocilga que tenemos por país. Lo de siempre, vaya. Por suerte, Balterius '98 se mantiene firme, incólume

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